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Ancianos y alienación parental

Ancianos y alienación parental

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Es derecho del anciano vivir con su familia y este derecho no se le puede retirar principalmente cuando la opción de distanciarse de algún familiar no le vino de él, sino de historias fantasiosas y mentiras que se le dirigen para este fin. suceder. Asimismo, es derecho de todo miembro de la familia convivir con esta persona mayor.

Es muy común encontrarnos con la expresión “alienación parental” cuando hablamos de niños y adolescentes en asuntos en los que son objeto de disputa entre sus padres, especialmente cuando estos padres están involucrados en un proceso de separación.

La ley que regula la alienación parental, siendo disciplinaria el “acto de alienación parental la injerencia en la formación psicológica del niño, niña o adolescente promovida o inducida por uno de los padres, por los abuelos o por quienes tienen al niño o adolescente bajo su responsabilidad autoridad, custodia o vigilancia para repudiar a un progenitor o perjudicar el establecimiento o mantenimiento de vínculos con él ”(artículo 2 de la Ley Federal No. 12.318, de 26 de agosto de 2010).

Sin embargo, la alienación parental también es muy común en relación con las personas mayores, aunque es un tema poco publicitado o comentado o quizás tiene una disposición legal específica como en el caso de los niños y adolescentes.

Imaginemos la siguiente situación: una persona mayor, ya un poco mayor, con cierto compromiso, vive con un hijo que lo cuida día tras día. Este hijo se vuelve a casar y por eso forma una nueva familia.

Esta nueva familia no reemplaza a la anterior, de la que solían venir los nietos de este anciano, que se mudan porque su padre o madre, el hijo de este anciano que contrajo nuevas nupcias, comienza a denigrar su imagen, así como él. También descalifica a los demás hijos de este mismo anciano, sus hermanos.

Este hijo que convive con este anciano comienza a crear historias falsas, a recordar hechos tergiversados, que nunca ocurrieron, siempre con la intención de menospreciar y denigrar al otro, para que haya una distancia entre este anciano y el señalado. fuera como una figura muy querida.

Este desapego implica un alejamiento del anciano de lo que es, según sus convicciones, su historia, sus valores y sus sentimientos más profundos, su familia, quitándole la paz y la serenidad, muchas veces, en sus últimos años de vida.

La retirada es común porque las personas que crean las historias de fantasía quieren mantener a aquellos que pueden negarlas y alejar los datos veraces de la realidad.

Surge la configuración de la alienación parental: el anciano, muchas veces frágil, física y psicológicamente, que depende de la ayuda de quien lo cuida porque vive con él, comienza a experimentar el demérito de su familia por hechos que se dirigen astutamente, sin emitir juicios de valor por sí mismo sobre todo lo que se le dice o se le comunica.

Se produce la remoción de este anciano de esta familia, impidiéndole recibir visitas y principalmente continuar el desarrollo natural de su propia historia de vida por factores que nunca lo provocaron.

Como consecuencia de la abstinencia, es común que este anciano sufra secuelas físicas y psicológicas, ya que su estado de salud muchas veces tiene un empeoramiento importante ante esta situación y comienza a mostrar síntomas de nuevas patologías y conductas emocionales que anteriormente lo hacía. no lo toques.

Los motivos de las prácticas de mala praxis, desprecio y alejamiento de lo que es considerado un factor negativo por la persona con quien reside el anciano, suelen estar relacionados con valores económicos, bien porque hay una herencia a compartir en caso de fallecimiento de este anciano, ya sea porque se sabe que este mismo anciano tiene una elaborada voluntad en la vida que priorizará uno u otro, ya que las alienaciones parentales en los ancianos rara vez tienen un trasfondo simplemente emocional.

Por eso es importante recordar que es el derecho del anciano vivir con su familia y este derecho no puede ser retirado principalmente cuando la opción de dejar a algún familiar no vino de él, sino de historias fantasiosas y mentiras que se abordan. a él. para que eso suceda.

Asimismo, es derecho de todo miembro de la familia convivir con esta persona mayor, participar en sus actividades de acuerdo con las posibilidades de cada uno, priorizando siempre una vida digna para los mayores.

Por ello, una vez que se ha producido esta situación de alienación parental, el que se siente perjudicado y que experimenta un retraimiento de una persona mayor, sin haberle dado motivo y que sabe que los motivos del traspaso son historias engañosas y fantasiosas que involucran él, debe activar el Poder Judicial para que se apoye su derecho a participar en la vida de este anciano y se restablezca la convivencia.

Si bien el ordenamiento jurídico no establece explícitamente la alienación parental de las personas mayores, es necesario buscar asistencia legal para que se pueda entablar una demanda con el alegato de que estas prácticas son nocivas para la salud física y emocional de las personas mayores, argumentando por ejemplo , es necesario que el Poder Judicial imponga una medida de protección a los ancianos porque existe un maltrato por parte de la familia que los acoge en las condiciones, por ejemplo, de la situación mencionada (artículo 43, inciso II de la Ley Federal No. 10.741, de 1 de octubre de 2003 – Estatuto de la tercera edad).

Es importante apoyarse en pruebas sustanciales para acreditar lo que se busca al momento de presentar la demanda, ya que no es común que el Poder Judicial se enfrente a este tema, considerando principalmente que la legislación en materia de alienación parental es joven, tiene menos de 10 años, y muchas veces como se dijo al principio, comúnmente se relaciona con niños y adolescentes, y en el caso de los ancianos se usa por analogía.

Siempre recordando que el mayor bien es el bienestar y el buen vivir de las personas mayores, también se recomienda la ayuda de un psicólogo, ya que son muchos los valores y paradigmas personales de cada anciano que atraviesa esta situación, los quiso. ser conflictivo y necesitar ayuda profesional para una mejor comprensión.

Callar es connivencia con prácticas abusivas, ilegales e inmorales y la única complicidad aceptable es la que promueve la dignidad humana, ya que si bien el sistema no prevé explícitamente tal conducta, existen y necesitan ser revisadas.

Es necesario cambiar la realidad de quienes sufren, tantas veces en silencio, ya que alejarse acaba siendo más cómodo, pero de ninguna manera contribuye a la búsqueda y realización de la justicia.