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Es mejor pagar que usar. ¡La vida es demasiado valiosa!

Es mejor pagar que usar.  ¡La vida es demasiado valiosa!

Tiempo de lectura: 4 minutos

Hoy tres palabras dan sentido a la vejez: Planificación, Autonomía y Soledad. Mi esposo y yo ya tenemos este plan inicialmente básico, que es un plan de pensión privado, un lugar para morir, extraño, pero necesario, algunas opciones de muerte.

Por Fabiana Benevides Paulino

Vivimos una época en la que los ancianos y / o ancianos son vistos con ojos llenos de falta de respeto, negativismo, prejuicio y maltrato.

El mundo envejece, y con él, una lucha constante, porque por un lado están los que se enorgullecen de todo lo que se construyó, formó y se sigue conquistando con los años que depara la vida, y, por otro lado, personas que luchan contra sí mismas, contra el tiempo, contra la sociedad, contra los prejuicios, contra el mundo y contra el mayor villano de sus vidas, que es la no aceptación de la era que ha llegado y que, por valorar solo lo externo, el cuerpo, la moda, su “eterna juventud”, dejó de vivir y brindar por la vida. Quedar atrapado en una filosofía débil y sin rumbo.

El curso “Fragilidad en la Vejez: Gerontología Social y Cuidado”, impartido por la PUC-SP, me trajo varias miradas, aprendizajes, pensamientos, reflexiones y descubrimientos en relación al mundo de los mayores hasta ayer desconocidos para mí. Me di cuenta de la importancia, el aprecio y la gran admiración que tiene tener personas tan queridas como padres, amigos, conocidos, abuelos de amigos y hasta extraños (tengo fama de hablar con todos en mercados, colas, ascensores) porque son viejos pero son seres humanos presentes, vivos, queridos, dependientes o no, trabajadores o simplemente voluntarios, cultos o analfabetos, deportistas o sedentarios, pero en todo ello, lo más importante era reconocer sus individualidades, sus capacidades y limitaciones con respeto y gran cariño. Ser único en sus cualidades, en sus necesidades, en sus conocimientos, habilidades, de acuerdo a su experiencia, con su lugar de nacimiento, como su crianza, cultura e incluso su historial nutricional.

¡No podemos juzgarlos! Tenemos el deber de respetarlos como seres humanos y ciudadanos. En cuanto al sentimiento de “amor” de tener o no tener por un familiar mayor o no, ya es un tema muy íntimo y no podemos exigirle a ambas partes, porque cada uno lleva su propio equipaje y ese equipaje siempre está muy bien guardado con muchos. otros sentimientos.

Si bien todos los estudios apuntan a un crecimiento significativo del número de personas mayores en todo el mundo en unas pocas décadas, no estamos tan avanzados ni estamos preparando planes para este futuro cercano, lleno de cambios. No en un contexto social o incluso familiar. Ya sea por falta de información o intereses, o porque crees que no llegarás a la edad de esta “temida vejez” o peor aún, por cuestiones económicas.

En particular, me cuestiono lo difícil que es planificar la vejez, porque con la situación actual, en la que apenas podemos sobrevivir con el presente, la palabra “salvar” ha desaparecido del ámbito familiar. Destaco tres palabras que hoy dan sentido a la vejez: Planificación, Autonomía y Soledad. Mi esposo y yo ya tenemos este plan inicialmente básico, que es un plan de pensiones privado, un lugar para morir, extraño, pero necesario, algunas opciones de muerte, pero en el pensamiento todo es tan difícil de pensar, porque nosotros hacemos la planificación, tenemos autonomía aun así y tenemos miedo a la soledad, todo se contradice, es decir, preparamos lo más racional, lo emocional aún se está desarrollando.

Aquí pongo otra situación particular, incluso antes del curso, reformamos la casa de mis padres, todos colaboraron, pero el artífice de la obra sin ningún diploma en la mano fue mi madre, mayor de 73 años, lúcida e independiente, ya planeando un la vejez segura y duradera, como ella siempre dice, requería puertas anchas, para el uso de silla de ruedas, un baño con barras de apoyo y una cabina de ducha muy amplia, pisos antideslizantes, pisos sin escalones, sin alfombras, sin muchas decoraciones, todo de acuerdo a futuras necesidades o dependencias. Pensamos que era perfecto, porque la dejó, sin miedo, con amor, a su manera y gusto.

Otro ejemplo fue la compra de una tumba de seis cajones con convenio funerario donde cubre todos los trámites del entierro. Cuando lo compramos, era un tema del que a nadie le gustaba hablar, llegó el día de pagar y todos aportaron sin rechistar. Hasta que maduramos la idea de lo importante que es, y lo es para unos pocos, hasta que el tema se volvió más divertido, porque era de broma quien inauguraría la nueva adquisición y, lamentablemente, fue nuestro tío el que murió y fue todo muy tranquilo. Es mejor pagar que usar. ¡La vida es demasiado valiosa!

Los medios transmiten la imagen -ya sea en la televisión, revistas o redes sociales- de un anciano blanco, lleno de dientes blancos, sonriente, vestido con ropa de marca, viajando, bailando, rodeado de amigos, familiares, viviendo como si fuera viejo. para todo el mundo.

Sabemos que para muchos no es así, las enfermedades, la falta de comodidad, los amigos, el dinero, muchas veces hacen algo sencillo en las pesadillas que traspasan el cuerpo físico, hiriendo el alma, en el abandono con esta supervivencia.

¿Podemos decir que son opciones? ¿Qué son los rescates de otras vidas? ¿Falta de oportunidades? ¿Que la vida fue ingrata o injusta?

¡No sé! Estos pensamientos no suelen dejarme habitar, porque cuando estoy frente a un anciano o un ser frágil solo tengo una certeza de que la necesidad es la necesidad y está en el presente, en el hoy, en el ahora y, nada cambiará para la persona que fue en el pasado o lo será en el futuro. Solo tenemos la oportunidad de ser diferentes a los ancianos en la actualidad. Mitigar el sufrimiento es «ser humano», es traer tu paz, tu bondad, lo mejor de ti mismo por el bien del otro.

Conclusión

Sabemos que el envejecimiento es un proceso natural y, para ser natural y pacífico, necesitamos algunos preparativos para que, si llegamos a la vejez, sea una edad menos dolorosa para nosotros y para quienes nos cuidan.

Fabiana Benevides Paulino es fisioterapeuta capacitada. Estas reflexiones surgieron del curso corto “Fragilidades en la vejez: gerontología social y cuidados”, impartido por la PUC-SP en el primer semestre de 2017. E-mail: fabibenevides@hotmail.com