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La relación amor-odio en el cuidado

La relación amor-odio en el cuidado

Tiempo de lectura: 3 minutos

“Todo es amor. Incluso el odio, que él cree que es la antítesis del amor, no es más que el mismo amor que enfermó gravemente ”.

Todo tipo de relación presupone una delgada línea entre algunos sentimientos. La mayoría de estos sentimientos son el resultado de una ambivalencia emocional, que ocurre cuando una persona tiene sentimientos contradictorios hacia la otra persona, y esto puede ocurrir de diferentes formas y en diferentes contextos.

¿Familiarizado con esta situación?

Este tipo de relación entre sentimientos se da muy a menudo en el contexto del cuidado, sobre todo cuando tenemos un ser querido que necesita alguna atención y cuidado por parte de su familia o, por parte del cuidador contratado, porque es dependiente de su rutina de vida.

El momento de decidir quién realizará este tipo de cuidados es el detonante para que el amor, el odio y la indiferencia sean factores de apoyo en la relación que se establecerá en este momento, al fin y al cabo, elegir y ser elegido para brindar el cuidado son dos medidas distintas. en la vida de aquellos se hará cargo.

En este proceso, tenemos en cuenta no solo el momento de la división del cuidado, sino también la historia emocional y familiar de estas personas. Qué bien se llevaban, si eran personas amables, participativas, presentes, cariñosas o, si eran personas que veían poco, no hablaban o si había algún otro hecho que pudiera haber traído desacuerdos a este núcleo. En otras palabras, el tipo de relación que se ha establecido a lo largo de la vida puede definir cómo se llevará a cabo este cuidado en este momento tan delicado.

No es raro encontrar relatos de personas que dicen no cuidar a sus padres en la vejez, ya que lo han abandonado emocional o económicamente o, de alguna otra forma, en su juventud. Este cuidado se convierte en una obligación para quienes cuidan y termina alimentando sentimientos negativos que no siempre van dirigidos a los seres queridos que serán cuidados, sino también a otros familiares, como los que no quieren, por alguna razón, participar. cuidar de alguna manera.

Tampoco es raro escuchar relatos de personas que se preocupan y están exhaustas, sin paciencia y que terminan mostrando sentimientos opuestos al amor del que se preocupa, aunque sea momentáneamente.

Por tanto, el amor, el odio, la indiferencia e incluso los celos pueden surgir e interrumpir estas relaciones. Para dejarlo claro, citamos como ejemplo los celos de un niño por cuidar a sus padres. Este hijo ama tanto a sus padres que simplemente odia a otro familiar que intenta ayudar con este cuidado, terminando viviendo en la ambivalencia de una emoción negativa y positiva al mismo tiempo y por la misma persona.

El sentimiento de celos, el odio puede provenir del miedo a perder, a ser rechazado por otra persona, a no ser aceptado, a no ser perfecto.

Por contradictorio que parezca, estos sentimientos forman parte de la relación de cuidado tanto para la familia como para los cuidadores contratados que vivirán expectativas y adversidades alimentadas en relación a la persona en este nuevo proceso.

Muchas veces perderemos la paciencia, estaremos agotados física y emocionalmente, no querremos hablar o estaremos más tranquilos y todo va bien. Somos humanos y no somos perfectos. Sin embargo, cuando estos sentimientos y comportamientos comienzan a afectar nuestras vidas causando aún más daño emocional, es hora de aceptar que se necesita ayuda.

Si bien es algo que depende de cada uno, es necesario tener madurez emocional para saber lidiar con las posibles frustraciones que serán parte de esta relación y evitar que estos sentimientos desencadenen recuerdos y otras emociones que pueden hacer que el proceso de cuidado algo doloroso y sufrido.

Es importante que cada persona pueda reflexionar sobre sus propias emociones, que pueda comprender su historia de vida para que de esta forma pueda relacionarse de manera saludable con otras personas y equilibrar los sentimientos ambivalentes que surgen dificultando el cuidado. Conozca sus limitaciones emocionales, para que pueda tener control sobre los sentimientos que de alguna manera pueden contaminar sus relaciones emocionales, familiares, sociales y profesionales.

¿Alguna vez te has parado a pensar que cuando pierdes el equilibrio emocional por culpa de alguien, es porque esa persona tiene características muy cercanas a las tuyas o, porque te gustaría tener o ser como él?

Aprende a respetar las diferencias, nadie es igual, tenemos características positivas y negativas. Respetando las diferencias, la convivencia y los cuidados se vuelven saludables y libres de expectativas que, de no cumplirse, llevarán al individuo al sufrimiento.

Siempre reflexiona e intenta identificar las razones que te llevan a tener estos sentimientos negativos hacia alguien. ¿Vale la pena alimentar el odio con tanto amor que podamos compartir?